Misión Evangélica San Pablo de Chile

“Fe que inspira, humanidad que acompaña,

compromiso que sostiene”

PIE-SHADDAI CURANILAHUE

DESCRIPCIÓN GENERAL DEL PROGRAMA

El programa PIE Shaddai Curanilahue corresponde a una modalidad de intervención ambulatoria de reparación especializada, orientada a niños, niñas y adolescentes entre 0 y 17 años, 11 meses y 29 días, preferentemente atención a partir de los 10 años, que presentan situaciones de alta complejidad asociadas a vulneración grave de derechos, negligencia, abandono, conductas transgresoras y otras afectaciones que impactan su desarrollo integral.

La intervención se desarrolla desde un enfoque integral, sistémico y de derechos, centrado en la reparación del daño, la resignificación de experiencias de vulneración y el fortalecimiento de factores protectores en el entorno familiar y comunitario.

El programa tiene una cobertura provincial, con sede en Curanilahue y despliegue territorial en diversas comunas de la Provincia de Arauco, articulando acciones con tribunales, Oficinas Locales de la Niñez, establecimientos educacionales, red de salud y otras instituciones garantes de derechos.

SELLO DEL PROGRAMA

  • Intervención especializada en casos de alta complejidad psicosocial
  • Fuerte trabajo territorial y cercanía con familias
  • Enfoque reparatorio y restitución de derechos
  • Coordinación interinstitucional activa con redes locales

DISTRIBUCIÓN TERRITORIAL DEL EQUIPO

El equipo se organiza en triadas interdisciplinarias, distribuidas territorialmente según comunas y sectores urbanos/rurales, permitiendo cercanía en la intervención y seguimiento oportuno, indicando que a la fecha el equipo de intervención ha mantenido una estándar de intervención de 110 NNA vigentes durante el mes, quienes reciben atención a nivel individual, familiar y comunitarios.

Cada tríada atiende un grupo definido de casos, priorizando la accesibilidad de las familias y la coordinación efectiva con las redes locales. El programa PIE aborda intervenciones de mediana a alta complejidad, asociadas a causales como consumo de sustancias, conductas vinculadas a infracción de ley, deserción escolar, violencia intrafamiliar, conductas PAS, negligencia parental grave y desregulación conductual en el contexto escolar.

FORMA DE TRABAJO

El proceso de intervención se desarrolla a través de un equipo interdisciplinario (tríada), compuesto por profesional psicólogo/a, trabajador/a social y psicopedagogo/a, quienes recepcionan el caso de manera conjunta, realizando instancia inicial de presentación y vinculación con el adolescente y su grupo familiar, explicitando el rol y funciones de cada integrante del equipo.

En cuanto a los roles específicos, el/la psicólogo/a aborda el trabajo individual con el adolescente desde un enfoque socioeducativo, mediante sesiones individuales y talleres grupales, orientados a la intervención de la causal de ingreso y a las necesidades detectadas en la fase diagnóstica. Asimismo, se promueve el uso adecuado del tiempo libre y la participación en espacios recreativos saludables, acordes a la etapa del ciclo vital.

Por su parte, el trabajo con la familia se orienta al fortalecimiento de competencias parentales, potenciando aquellas habilidades ya presentes y desarrollando aquellas que requieren apoyo, desde el enfoque de parentalidad positiva. Este abordaje se realiza a través de sesiones individuales, talleres grupales y espacios de intervención familiar, promoviendo dinámicas de cuidado, protección y vinculación afectiva.

En relación al/la psicopedagogo/a, su intervención se focaliza en la activación y articulación de redes, especialmente en el ámbito educativo, considerado eje prioritario en la intervención con usuarios PIE. Se desarrolla un trabajo coordinado con establecimientos educacionales mediante reuniones periódicas, definiendo objetivos conjuntos que favorezcan la permanencia, adherencia y fortalecimiento de la trayectoria educativa del adolescente.

El seguimiento de los casos se realiza mediante instancias sistemáticas de análisis de caso, donde, durante el segundo mes de intervención, se presenta el caso a dirección con el objetivo de validar el diagnóstico profundizado y definir objetivos de intervención, respaldados en la aplicación de instrumentos técnicos. Posteriormente, se efectúa un seguimiento mensual del proceso interventivo, incorporando análisis de caso previos a la emisión de informes de avance o frente a situaciones de contingencia.

Finalmente, se promueve activamente la co-construcción de los objetivos de intervención, incorporando la participación del adolescente y su grupo familiar, favoreciendo procesos de adherencia, corresponsabilidad y pertinencia en la intervención.

DATOS GENERALES

El programa PIE Shaddai desarrolla su intervención bajo una cobertura provincial, abarcando la totalidad de la Provincia de Arauco. Cada tríada profesional mantiene una carga aproximada de 25 casos, lo que implica la gestión simultánea de procesos interventivos en diversos territorios con características geográficas y sociales heterogéneas.

La Provincia de Arauco, ubicada en la Región del Biobío, se caracteriza por una alta dispersión territorial, integrando comunas como Curanilahue, Lebu, Arauco, Los Álamos, Cañete, Tirúa y Contulmo, las cuales combinan sectores urbanos y extensas zonas rurales. Se identifican importantes distancias entre localidades, dificultades de conectividad y limitaciones en el acceso a servicios, especialmente en sectores rurales, lo que incide directamente en la oportunidad y frecuencia de las intervenciones.

En cuanto a la red institucional, la intervención se articula con los Tribunales de Familia con competencia en el territorio, principalmente el Tribunal de Familia de Curanilahue y el Tribunal de Familia de Arauco, así como con las Oficinas Locales de la Niñez (OLN) presentes en las distintas comunas de la provincia, tales como OLN de Curanilahue, Lebu, Arauco, Los Álamos, Cañete, Tirúa y Contulmo.

Para el desarrollo del trabajo en terreno, las tríadas profesionales implementan estrategias de intervención en los territorios donde residen las familias, utilizando puntos de encuentro que faciliten el acceso, tales como sedes comunitarias, establecimientos educacionales u otros espacios pertinentes, resguardando condiciones adecuadas para la intervención. Asimismo, se dispone de espacios terapéuticos tanto en dependencias del programa como en el territorio, con el fin de asegurar la continuidad y pertinencia del proceso interventivo.

Estas condiciones demandan del equipo una planificación flexible y una alta capacidad de adaptación, permitiendo garantizar una atención oportuna, accesible y acorde a las necesidades de los adolescentes y sus familias.